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Tu mirada tan dulce, me recuerda lo que soy y lo que por mi no fui, supe desde ese momento que la posaste en mi que tu existencia estaria ligada a la mia para siempre. Tu me inspiras a ser algo que no he sido, me llevas de la mano hacia el nuevo paraíso de la edad adulta donde no he querido llegar, el lugar donde he estado ocultando literalmente el hecho de que ya he crecido, ya he dejado tras de mi los momentos locos de la juventud temprana donde al menor indicio de madurez huyes despavorido. Pero entraste en el cuarto con tu carita temerosa y apenada, y me viste y te vi, y supe que el tiempo me trajo a alguien a mi vida, que no se si siempre estarás allí, conmigo, pero el tiempo que he perdido sin ti ha quedado atrás, gracias a Dios ahora se que te quiero, que voy a pensar en ti y en lo que eres para mi por el resto de lo que me sea permitido hacerlo.
Hace unos años cuando supe que venias a este mundo, me imagine como serias, al principio, no te puedo mentir, los pensamientos no fueron claros, no supe que decirle a aquella gran amiga que había sido lo suficientemente inocente como para no tener precauciones y a quien ahora abandonaban a su suerte, y a la tuya… y de repente un minuto después o un día después de saberlo, la verdad no recuerdo bien, decidí meterte a mi vida, decidí que serias parte de ella al ofrecerme a cuidar a tu madre y al cuidarte a ti indirectamente.
Fuimos incontables veces al cine, nos reímos, nos unimos en abrazos, te reías de mis payasadas dentro de tu madre, te movías al oír que yo llegaba, esto no lo supe de inmediato por la misma inseguridad que significaba que tu vinieras y que yo estuviera a tu lado y no el hombre que te procreo. Supe que es cuidar a una mujer en espera, supe lo hermoso que es saber que creces dentro de alguien y que ese alguien te ama lo suficiente como para no rechazarte a sabiendas de los cambios tan dramáticos que se avecinan en su vida, supe que crecías a pasos agigantados y que quien sabe, tal vez serias parte de mi vida para siempre, aunque, en esos momentos no corrían tantos pensamientos por mi mente.

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