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Venias caminando ese día, despacio y a lo lejos no supe quien eras, pero en cuanto te tuve a mi alcance te distinguí… ¡eras tu!, caminando sola, venias con paso firme y con una mirada pensativa. Se notaba que estabas meditando sobre solo Dios sabe que cosas, pero si, venias enfrascada en tus ideas.

En tu hermoso rostro note esa belleza que siempre tuve frente a mi, belleza que no me estaba permitido admirar, desear, o simplemente expresar.

Pero ese día te tenia allí en ese paraje donde las limitantes y las opiniones adversas no estaban, solo estábamos tu y yo… y claro, ese mundo tan irracional donde creció nuestro apego a nosotros mismo, un mundo donde no estaban invitados todos los demás, donde solo tu y yo caminamos y así como ocurrió antes, nos encontramos de frente y créeme que logre distinguir tu nerviosismo al verme, tu paso se volvió lento, se volvió incierto y finalmente te detuviste frente a mi, a escasos metros, a escaso espacio estabas de nuevo, pero no fue como antes, cuando eras inalcanzable aunque me tocaras, cuando pensar en ti era indecible y ahora no existía ningún impedimento de hablarte y de acercarme a ti…

Hola!…
Hola!!… como has estado?
Bien… y tu?
Muy bien también, que bueno verte… cuéntame de ti…

Y platicamos durante algunos minutos… pero tu nerviosismo y el mío se hacia cada vez mas notorio, nuestros ojos no dejaban de decirse tantas cosas que nuestros labios tenían miedo de hacerlo…

Esos momentos fueron tan efímeros, tu pelo castaño, tus ojos furtivos, tu sonrisa infantil y tu cuerpo espigado me tenía hipnotizado. Y tu lo notabas… y aun así también sentí tu mirada sobre mi, también note algo raro que pasaba, como queriendo creer que no solamente yo sentía esto que me consumía, esto que desde el día que te vi por primera vez inspiraste en mi…

Y me dijiste las cosas mas triviales que pudiste pensar… lo que habías hecho en el tiempo que no nos habíamos visto, tus paseos, tus estudios, tus amigos… eso decías pero eso no era lo que querías que yo supiera, querías que entendiera ese mensaje oculto que el único lugar que lo decía abiertamente era ese hermoso par de caminos que tu alma me dejaba y que no podías evitar te delataran y que yo, soberbiamente, quería pensar que así era, pues en el sueño de saber que también te inspiro a eso que yo siento me hacia tan irracional y tan estúpidamente feliz, solo de imaginarlo…

Cuando me dijiste que tenías que irte, ocurrió lo inesperado…

Te tome la mano y me acerque a tu rostro… un ligero beso deposite en tu mejilla y tu hiciste lo mismo… entonces sentí tu rostro y aspire tu aroma, no me separe de ti… sentía tu cuerpo tan unido del mío y sentí la excitación que la cercanía provocaba en ambos, temblando te volví a besar, temblando note que me correspondías…

No podía creerlo!, ese segundo beso fue tan hermoso, tan placentero, sentí parte de tus labios acariciando los mios, un lugar hasta entonces inalcanzable y vedado, fue tal la magia que provocaste en mi que el entorno se detuvo, las personas que nos rodeaban dejaron de existir para ambos allí mismo, un instante que no puedo mas que añorar y volver a vivir cada que cierro mis ojos y te vuelvo a ver, así conmigo, así unidos… y lentamente nos dijimos… ¿Que estamos haciendo?… lo dijimos en voz alta, y sin embargo no nos separamos…

El tercer beso fue tan solo unos momentos después, pero muchísimas sensaciones pasaron por nuestros cuerpo, y un abrazo se fue forjando, un sueño se fue cumpliendo… no dijimos nada, no había nada que decir, no había nada que agregar, el amor así es, se mezcla entre nosotros, se funde de distintas maneras y nuestra manera se dio en ese tercer beso…

Sentí tus labios unidos a los míos, sentí tu respiración entrecortada, sentí tu emoción y sentí la fuerza de tu abrazo; mi vida tenia ahora un sentido nunca esperado… y quien iba a decir que ese día paseando en el camino de la playa te encontraría y tu a mi.. y lo mas importante… al fin nos dijimos tantas cosas, muchas cosas… en solo tres besos…

¿Sabes?, lo malo es abrir los ojos y descubrir tu sigues allá, en el lugar prohibido… y yo estoy aquí solo, mirando el sol que entra por la ventana, añorando los momentos que en mi mente fueron tan reales… extraño ese día junto al mar…

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